Venezuela: Profesores de la USB alertan sobre hostigamiento y medidas arbitrarias por parte de autoridades interinas

Bajo la gestión de autoridades interinas durante los últimos cinco años, la Universidad Simón Bolívar (USB) ha sido escenario de denuncias por persecución institucional. Profesores aseguran que medidas como la negación de permisos y la suspensión de salarios reflejan una política que vulnera sus derechos laborales y humanos, profundizando la crisis universitaria.
Aula Abierta ha recibido denuncias de varios casos de profesores víctimas de violaciones a sus derechos humanos. En entrevista radial Cristina Sainz, profesora Titular del Departamento de Biología de la Universidad Simón Bolívar (USB) advirtió que la autonomía de la USB ha sufrido un grave deterioro, agravado desde septiembre de 2021 cuando el Consejo Nacional de Universidades (CNU) designó autoridades interinas que, en lugar de cumplir con el mandato legal de convocar elecciones en tres meses, han permanecido cinco años en el poder de manera ilegítima.
«Este gobierno interino ha impuesto un ambiente de acoso y miedo entre la comunidad universitaria, profundizando la crisis causada por recortes presupuestarios y bajos sueldos para profesores, obreros y empleados en las universidades públicas», asegura.
La profesora denuncia que en octubre de 2025 solicitó permiso para ausentarse presencialmente, manteniendo sus actividades en línea, pero le fue negado y, pese a cumplir con sus responsabilidades académicas de forma remota, fue acusada de abandono de cargo. Desde febrero de 2026 se le abrió una averiguación administrativa y le suspendieron el sueldo de manera inconstitucional, negándole el debido proceso y la defensa legítima, mientras que las autoridades interinas continúan generando un ambiente de intimidación y miedo, denuncia.
Drástica pérdida de profesores y deterioro académico
Omar Perez Avendaño, presidente de la Asociación de Profesores de la USB, revela que el caso de la profesora Sainz es solo una muestra de la persecución que sufren las y los universitarios en esta universidad. Avendaño sostiene señaló que esto responde a una tendencia de hostigamiento hacia aquellos docentes que optan por dar clases virtuales, debido a las dificultades económicas que enfrentan para cubrir los gastos de clases presenciales
Perez Avendaño resaltó que un profesor universitario difícilmente gana 4 dólares mensuales, lo que los obliga a dedicarse a otras labores para sobrevivir. “Pese a la existencia de recursos, el Estado venezolano no prioriza la educación, lo que se refleja en la precarización del sector”, dijo.
El profesor también destacó que esta crisis ha provocado una fuerte migración de talento joven formado en la universidad, así como una reducción significativa del cuerpo docente. Explicó que, de contar con unos 3.000 profesores, la Universidad Simón Bolívar ha pasado a tener alrededor de 600, incluyendo docentes por horas, muchos de ellos, según indicó, sin el mismo nivel de preparación académica de antes.
Claves para reconstruir el espacio cívico
Para el secretario de condiciones laborales de la USB, William Anseume, reiteró la urgencia de reconstruir el espacio cívico universitario venezolano. En entrevista para Aula Abierta Radio en febrero de 2026, Anseume recordó entre las claves para reconstruir el espacio cívico universitario figura: el diálogo para resolver el problema salarial, el llamado a elecciones en todas las universidades, debatir sobre el presupuesto asignado, escuchar los reclamos de todos los sectores universitarios y el cese de la censura en los medios de comunicación, porque todos los sectores deben ser escuchados.
Anseume respaldó el llamado de las y los Universitarios que, a principios de 2026, introdujeron ante el TSJ una demanda al Estado por omisión del ajuste salarial: “Exigimos ajuste salarial para todos los sectores universitarios y reconocimiento a la trayectoria profesional”, dijo.
Falta de presupuesto y caída de matrícula estudiantil
La Universidad Simón Bolívar (USB) atraviesa una crisis institucional marcada por la falta de un presupuesto fijo. Sin un respaldo financiero del Estado ni de la universidad, la capacidad operativa de la federación se ve comprometida, lo que pone en riesgo la continuidad de programas de formación y eventos clave para el bienestar estudiantil.
En declaraciones para Aula Abierta Radio, Wilmary Venal, presidenta de la Federación de Centros de Estudiantes de esta casa de estudio, dijo que lo más alarmante es la drástica caída en la matrícula estudiantil. La USB, que llegó a contar con más de 15,000 estudiantes en la década de 2000, hoy apenas alcanza los 3,000, reflejando no solo una deserción por la crisis económica, sino también la falta de condiciones básicas para que los estudiantes continúen sus estudios. Esta reducción en el número de estudiantes es una clara violación de los derechos universitarios, ya que la universidad no está garantizando el acceso ni la permanencia en el sistema educativo, lo que agrava la crisis educativa en Venezuela.








