Expertos de la ONU y de la CIDH afirman que la renovación de la Misión sobre Venezuela es un imperativo técnico y jurídico

En el marco del 63.º período de sesiones del Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, la sociedad civil venezolana llevó a cabo el evento paralelo «La urgente necesidad de renovar la Misión Internacional Independiente de Determinación de los Hechos sobre Venezuela», celebrado en el Palacio de las Naciones en Ginebra, Suiza.
El encuentro contó con las ponencias centrales de expertos de la Misión Internacional Independiente de Determinación de los Hechos (FFM), Sofía Macher, Maria Eloisa Quintero y Alex Neve, así como de la comisionada Gloria de Mees, Relatora para Venezuela de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).
Durante sus intervenciones, los mandatos internacionales expusieron los fundamentos técnicos, la relevancia forense y las razones de presente y futuro que justifican la extensión de este mecanismo de investigación independiente creado por la ONU en 2019.
Renovación de la Misión de la ONU
El experto Alex Neve resaltó el papel estratégico de los mecanismos de investigación del Consejo de Derechos Humanos de la ONU para responder a las situaciones más graves en contextos políticos complejos. Neve recordó que la Misión fue encomendada para sentar las bases de la rendición de cuentas e indicó que, tras años de investigación, sus informes han arrojado conclusiones contundentes: «Hemos concluido de manera reiterada y contundente que, en efecto, se han cometido crímenes de lesa humanidad en Venezuela durante ya muchos años».
Asimismo, enfatizó que las publicaciones de la FFM han expuesto un panorama detallado sobre «el marco represivo habilitante de leyes, instituciones y estructuras responsables de las violaciones graves de derechos humanos en el país».
Por su parte, la experta Maria Eloisa Quintero centró su análisis tras los acontecimientos del 3 de enero de 2026, señalando algunas razones por las cuales el mecanismo requiere dar continuidad a sus labores de investigación y monitoreo.
Primeramente, Quintero explicó que Venezuela atraviesa una coyuntura caracterizada por una alta volatilidad, la cual representa una oportunidad inédita para la recepción de denuncias sobre violaciones a los derechos humanos en el país. «Estamos en un contexto muy volátil y en ese contexto es en el cual estamos recuperando, recibiendo y analizando más datos que nunca, porque al cambiar la situación también se acercan muchas fuentes diversas», explicó la experta.
En este sentido, subrayó que es el momento de indagar en las cadenas de mando intermedias, puesto que «estos medios mandos son los que repiten y perpetúan los mecanismos para las violaciones a los derechos humanos».
Esta identificación del aparato ejecutor se enlaza con la necesidad de examinar el ecosistema general de la represión, abarcando no solo a los perpetradores directos, sino a todos los actores individuales y jurídicos que facilitan el sistema, ofreciendo así insumos para el diseño de políticas públicas, la rendición de cuentas y la prevención de nuevos abusos.
Futuro de la Misión
Por su parte, la presidenta de la Misión, Sofía Macher, sostuvo que aunque el país atraviesa un momento de cambios e incertidumbre donde cualquier medida que proteja a la población debe ser reconocida, las acciones puntuales no garantizan transformaciones estructurales. Al respecto, comentó que «ninguna de esas medidas por sí solas demuestra que se hayan desmantelado los mecanismos de represión, restablecido la independencia judicial o creado condiciones suficientes para impedir que las violaciones vuelvan a ocurrir».
En este sentido, Macher enfatizó que mientras las estructuras sigan operativas y persista la impunidad, «cualquier apertura seguirá siendo frágil y reversible», recordando que la permanencia del escrutinio técnico es clave para evaluar el posible retorno de la población migrante y garantizar procesos verdaderos de no repetición.
«Extender su mandato es mantener un compromiso con las víctimas, con quienes permanecen en el país, con quienes esperan poder regresar, pero también es un compromiso con la posibilidad de que Venezuela construya un futuro democrático en las que todas las personas puedan vivir sin miedo», dijo.
Respaldo de la CIDH
La comisionada Gloria de Mees, Relatora para Venezuela de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), resaltó la labor realizada por la FFM desde 2019, la cual maneja estándares que generan hallazgos admisibles ante tribunales internacionales, por lo que «discontinuar esta labor comprometería de manera irreversible la identificación de las víctimas, la imputación de la responsabilidad de mando y el mapeo de las estructuras represivas operadas por actores estatales y no estatales».
“Dicho valor forense no puede reconstruirse de forma retrospectiva. El último año ha intensificado, en lugar de disminuir, la necesidad de escrutinio”, comentó la comisionada, quien además rechazó que exista una duplicación entre las funciones de la Misión y las actuaciones de la Corte Penal Internacional (CPI), aclarando que «ambos mandatos son complementarios y no concurrentes».
Seguidamente, sostuvo que el escrutinio internacional imparcial no es un obstáculo para el diálogo o la reconciliación nacional, sino su condición previa, remarcando que «no existe una justicia transicional genuina sin verdad, no hay reparación integral sin la identificación de las víctimas, ni garantías de no repetición sin un diagnóstico certero de las estructuras que hicieron posibles las violaciones».
Finalmente, hizo un llamado directo a las delegaciones internacionales para que, en el ejercicio de su voto soberano, “prioricen a las decenas de miles de víctimas cuyo único canal de visibilidad restante es la labor sostenida, técnica e imparcial de la Misión».








