Experto señala que la centralización en Corpoelec y la opacidad en asignaciones financieras destruyeron la institucionalidad del Sistema Eléctrico Nacional

Venezuela | Ante la persistente crisis eléctrica que atraviesa Venezuela, reflejada en cortes no programados que alcanzan hasta 8 horas diarias en diversas regiones del país, Aula Abierta mantiene un monitoreo e investigación constante sobre sus causas y su impacto en los Derechos Económicos, Sociales, Culturales y Ambientales (DESCA), así como en el desarrollo de las actividades académicas y científicas en la educación superior.
En este contexto, la más reciente emisión de Aula Abierta Radio contó con la participación de Víctor Poleo, profesor universitario y exdirector de Energía (1999-2000) del entonces Ministerio de Energía y Minas. Durante su intervención, el especialista abordó las causas estructurales que explican la severa crisis energética del país. Explicó que, como revelan sus investigaciones, el problema fundamental no radica en la ingeniería técnica de generación, transmisión o distribución en sí misma, sino en la pérdida de la institucionalidad del sector producto de la centralización administrativa iniciada en julio de 2007.
La unificación de 2007 y el colapso institucional
En julio de 2007, el Estado venezolano decretó la unificación y fusión forzada de las distintas empresas públicas y privadas que operaban el sector, entre ellas CADAFE, EDELCA, ENELVEN, ENELCO, ENELBAR y SENECA, para constituir la Corporación Eléctrica Nacional (Corpoelec). Según explicó Poleo, esta decisión se ejecutó sin estudios previos y bajo una lógica de centralización absoluta que terminó por desarticular la especialización técnica del país.
Anterior a la creación de Corpoelec, el país contaba con una estructura diversificada donde cada compañía atendía áreas específicas del proceso energético. “Distinto es hidroelectricidad que termoelectricidad; distinto es líneas de alta tensión con medianas y pequeñas. Al meter en el mismo saco las ingenierías varias del sistema eléctrico (…), obviamente se estaba apostando a la destrucción de la institucionalidad del sistema eléctrico”, enfatizó el docente.
Asignaciones millonarias sin inversión efectiva en el SEN
Respecto al manejo de los recursos públicos, el exdirector de Energía precisó que en lo que va del siglo XXI el Estado ha aprobado asignaciones presupuestarias en contextos de “emergencia eléctrica” que suman aproximadamente 100 mil millones de dólares. De acuerdo con Poleo, este monto duplica la inversión total realizada en el sistema eléctrico venezolano desde la década de 1950 hasta 1998, años dorados del desarrollo de Venezuela, y fecha en la que se construyó El Guri.
Sin embargo, el experto aclaró que la aprobación de estos fondos no se tradujo en una inversión real ni en el mantenimiento preventivo de la infraestructura nacional, sino en asignaciones discrecionales afectadas por la falta de transparencia y la corrupción institucional. Como consecuencia, desde el año 2009 Venezuela experimenta esquemas de racionamiento y apagones continuos que afectan el funcionamiento de centros de salud, la producción nacional y el desarrollo de actividades académicas en las universidades.
Este diagnóstico coincide con los hallazgos documentados por Transparencia Venezuela en su investigación «Crisis del sistema eléctrico en Venezuela: No es El Niño, es la corrupción», donde se evidencia que, pese al desembolso de decenas de miles de millones de dólares, el sector eléctrico presenta un marcado déficit operativo producto de contrataciones opacas, sobrecostos y megaobras inconclusas.
Propuestas para la reestructuración del servicio
Frente a este escenario, el profesor Víctor Poleo sostuvo que la recuperación del Sistema Eléctrico Nacional (SEN) exige revertir el esquema de centralización actual. Entre las soluciones de fondo, propuso la disolución de Corpoelec y la separación de las distintas funciones del sistema (generación, transmisión y distribución), permitiendo destinar equipos, presupuestos e inversiones especializadas a cada área, además de reincorporar el conocimiento técnico e independiente de la academia venezolana.
“Ciertamente hay problemas de generación, transmisión y distribución de energía, pero esto es consecuencia de múltiples decisiones del Estado”, concluyó el especialista, reafirmando la necesidad de restaurar la transparencia y el rigor técnico en la gestión pública para garantizar el derecho de la ciudadanía a un servicio eléctrico continuo y de calidad.








